Elige el guiado de implementos que mejor se adapta a tu trabajo.

En función del tamaño y tipo de herramienta, condiciones de cultivo, cultivos y necesidades, Raven ha desarrollado una gama de soluciones de direccionado de implementos para todas las situaciones. Disponemos de la oferta más completa del mercado, adaptada a lo que necesitas.

Este es un campo en el que nos especializamos y en el que somos reconocidos por desarrollar una parametrización simplificada de interfaces de direccionado de implementos mediante ISOBUS, donde tanto el tractor como el implemento trabajan en la misma línea de referencia.

Descubre nuestra gama que demuestra que sabemos lo que hacemos cuando se trata de direccionado de implementos o control complejo de los mismos.

Soluciones en guiado de implementos

GUIADO EN RUEDAS TRASERAS

GUIADO DE
ARADO

GUIADO CON ENGANCHE MÓVIL

GUIADO DE BARRA DE TIRO

Soluciones de guiado de implementos enganchados

GUIADO DE DISCO

SideShiftTM

Lo mejor en pendientes difíciles

  • Cultivo de alta precisión, incluso en pendientes.
  • La dirección del tractor y del implemento es completamente independiente, ofreciendo un control de alta precisión con la pantalla CR12+ en la cabina.
  • La dirección de discos se puede cambiar entre diferentes máquinas.
  • Bastidor con configuración de ancho de vía variable (1,50 m, 1,80 m, 2,00 m y 2,25 m).

El sistema más integrado en el tractor

  • Se fija directamente al implemento para minimizar la pérdida de espacio, lo que permite un montaje cercano en tres puntos.
  • Guía individual de los implementos gracias a los soportes del bastidor con cilindros que se fijan al tractor.
  • Mantiene la capacidad de carga y la potencia de elevación con una distancia de rótula a gancho de 30 cm.
  • Elija entre cilindros de 4,5 u 8 toneladas y opciones de dirección SideShift CAT 2 (87 cm) o CAT 3 (100 cm).

Encuentra más información sobre las soluciones de dirección de implementos Raven en los siguientes enlaces:

Canal de Youtube Raven Europa

www.ravenind.com

Raven RCM
Cuando cada centímetro importa